El nacimiento de Silver Shaper, joyeria surfera artesanal.

Llevaba desde hacía tiempo probando a hacer infinidad de cosas que me hiciesen sentir bien y sobre todo, necesitaba sentirme orgullosa de mi trabajo. Había dejado mi anterior empleo en una conocida marca porque llevaba tiempo con la impresión de que mi trabajo no tenía nada de creativo, nada de especial, nada de ayudar a los demás. Tampoco tenía mucho de sueños, de cuidar el entorno y sí tenía grandes dosis de estrés y frustración. Me había convertido en una especialista en convencer para trabajar más por menos. Básicamente ese era mi trabajo: la productividad... y me hacía sentir como el culo.

Lo dejé y comencé un viaje de transformación que me llevó a hacer diferentes cosas de trabajo y de ocio, corrí algunas aventuras, dejé volar mi imaginación, aprendí sobre muy distintas cosas  y empecé a conocerme a través de los proyectos que me ayudaron a ponerme frente al espejo, preguntarme qué era lo que realmente me haría feliz y aprender que el fracaso de algo sólo es un paso en el camino.

Lo cierto es que no encontré la respuesta en ese momento y seguí probando cosas que no me llenaban pero fueron indispensables.

Durante toda mi vida ha venido a mi mente la idea de practicar surf pero infinidad de prejuicios me bloqueaban, eso no es para ti, es para gente con pasta, eso no es para ti, hay que vivir en la playa, eso no es para ti, hay que empezar muy joven y un sin fin de estupideces por las que descarté siempre esa idea.

Cumplí 40 años y volví a pensar en el surf y siguiendo otro prejuicio me dije: No, mejor SUP porque a estas alturas coger olas va a ser muy complicado. Y empezamos con aguas tranquilas entre el pantano y el Mediterráneo. 

El SUP me conectó de nuevo con ese deseo, estaba en lo cierto, el mar siempre ejerció en mi un efecto especial... pero me faltaba algo. Recordaba muchas veces como de pequeña saltaba las olas, me deslizaba sobre ellas en un intento de surfearlas sin tabla, algo que seguí haciendo de mayor siempre que estaba entre olas y me dije: Vamos a intentarlo.

Eso me llevó a hacer un curso, pillarme una softboard y en esas estoy, tratando de subirme a la tabla, que cuando lo consigo, lo flipo como una niña y me encanta esa sensación.

Hacerme "surf metal artist" ha sido algo que vino de la idea de tener un anillo que me uniese con mi pareja y que nos identificase. Por otro lado siempre me resultó interesante lo que hacían los shapers, ese trabajo tan personal, tan especial, tan maravilloso y creativo... y un día de noviembre de 2017 no me preguntes por qué, de pronto todo se unió en una idea, hacer joyería surfera, ser shaper del metal y convertirme en Silver Shaper.

Desde entonces eso es lo que hago, dar forma al metal para crear joyas y complementos de inspiración surfera. Viajo siempre que puedo a playas de novatos para coger olas con mi tabla "La herida", una softboard de segunda mano que tiene un killazo en un lateral por el que le puse ese nombre. También remo y hago trekking en montañas facilitas. No soy una megadeportista ni lo pretendo, soy una artista que corre aventuras, quiere cuidar el mundo, ayudar a la gente y corre los riesgos justos para que su vida sea apasionante porque la vida sobre la tabla es infinitamente mejor.

Silver Shaper.

 


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